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Agresor que se valió de testigos falsos durante el juicio finalmente es condenado gracias a grabación

La grabación de audio fue la clave para demostrar que efectivamente existió la agresión. Gracias a ella quedó patente la falsedad de los testimonios del acusado y resto de los testigos, que se habían confabulado para dar una versión coherente, aunque falsa; haber faltado a la verdad durante el juicio tuvo consecuencias legales para todos ellos. A veces las apariencias

La grabación de audio fue la clave para demostrar que efectivamente existió la agresión. Gracias a ella quedó patente la falsedad de los testimonios del acusado y resto de los testigos, que se habían confabulado para dar una versión coherente, aunque falsa; haber faltado a la verdad durante el juicio tuvo consecuencias legales para todos ellos.

Los testigos falsos fueros desenmascarados gracias a la grabación mostrada a la jueza.
La grabación mostrada a la jueza durante el juicio fue fundamental para esclarecer los hechos.
Créditos foto: Namlong618 bajo licencia "Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-SA 4.0)"

A veces las apariencias engañan; un juicio por delito leve puede parecer cosa de poca monta a primera vista, pero también puede ser la oportunidad perfecta para detener la vocación delictiva de algunos jóvenes.

En este caso, el agresor propinó varios puñetazos a nuestro cliente en el rostro, provocándole lesiones que no necesitaron tratamiento médico o quirúrgico. A priori, este juicio no debería haber planteado muchos problemas (pues se contaba con un parte de lesiones expedido por un facultativo en el momento posterior a los hechos). Además nuestro cliente tenía claro como denunciante quién le había agredido.

No obstante, la particularidad del juicio radicaba en que estas lesiones se perpetraron en presencia del grupo de amigos del agresor/denunciado, cuatro testigos que no dudaron en personarse en el Juzgado el día del juicio para dar una versión falsa de lo sucedido. Con estos testimonios contrarios al relato de nuestro cliente, el juicio no tenía muchos visos de éxito.

Afortunadamente, en el momento de los hechos, el denunciante fue lo suficientemente previsor como para imaginarse que algo podía suceder en la reunión que iba a mantener con el denunciado y sus amigos. Por este motivo, decidió grabar la conversación en audio con su teléfono móvil. Poco imaginaba entonces la importancia que esta decisión tendría en el resultado del juicio por delito leve de lesiones.

El juicio por delito leve de lesiones se desarrolló con normalidad. El denunciado negó los hechos, los testigos fueron uno a uno desmintiendo la versión de nuestro cliente y todo apuntaba a que el agresor iba a ser absuelto. Lo que ninguno de ellos pudo anticipar era que, después de la testifical, los abogados de Debelare pedirían que se reprodujera la grabación. Como puede deducirse, desde el momento en que el juez comenzó a escuchar la grabación, la cara del denunciado y de los testigos cambió radicalmente. Fuera quedaba la expresión de seguridad y sorna mantenida hasta el momento.

Pese a las quejas del denunciado acerca de la utilización de una grabación de su conversación sin su consentimiento, la juez dictó sentencia condenándole como autor de un delito leve de lesiones. No sólo eso, también dedujo testimonio contra los testigos, por haber faltado a la verdad ante un Juzgado.

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“La peor forma de injusticia es la justicia simulada.”

Platón